Otakus: desde el lejano oriente para el mundo

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Entre un Otaku y un Geek hay diferencia: si bien un geek puede apasionarse por muchos aspectos de la cultura pop, incluso aunque tengan origen distinto o vengan de distintas regiones del mundo, el Otaku tiene muy bien definidos sus gustos: El lejano oriente es su fuente de pasiones, en especial Japón.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial, Japón tuvo que reconsiderar su posición ante el mundo y reinventar muchas de sus historias, desde las antiguas leyendas hasta las lecciones que les dejó la guerra. Ahora estaban más abiertos a contenidos de otros países, especialmente de Estados Unidos, que se encargó de la reconstrucción del país.

Akira Kurosawa y Ozamu Tezuka fueron pioneros en esta nueva forma de contar historias: el primero, con un estilo occidental de contar grandes historias de su país, comunicando los valores japoneses como el honor, la familia y la perseverancia; el segundo, visualizando cómo sería el futuro, nutriéndose con la nueva moda de las películas animadas de Disney y creando sus contrapartes japonesas, siendo Astroboy la más importante de sus creaciones.

Muchos autores comenzaron a seguir sus pasos y desarrollaron historias con diversa temática: hacia el pasado o futuro, hacia la realidad o la ficción, hacia la tecnología o lo místico. Surgieron subgéneros como Mecha (robots gigantes), Kaiju (monstruos gigantes), Shonen (historias para hombres), Shojo (para mujeres), Hentai (eróticas) o Yaoi (de temática gay).

Otros países de la región, particularmente China y Corea del Sur, también abrieron sus historias al mundo, aprovechando el interés de nicho que tenía el público occidental por las películas, series, música, manga y anime de la región.

En México, los años ochenta presenciaron la llegada de las primeras series animadas como Mazinger, Fuerza G, Candy Candy o La princesa de los Mil años. En los noventa, Saint Seiya (Caballeros del Zodiaco) y Dragon Ball fueron decisivas. Hoy en día es común ver animación occidental y oriental compartiendo canales o tomando referencias una de la otra.

Los Otakus desarrollaron esa pasión por la cultura pop oriental, primero en Japón y luego en otros países, llevándola con orgullo cuando era de difícil acceso: conseguían películas, series y tomos de manga, popularizaron el cosplay (disfraces de personajes), dieron auge a las primeras convenciones del género, donde también se abordaba cómic y cine de occidente como la Con que y la TNT. Compraron memorabilia aunque fuese de importación y acogieron como estrellas a los actores de doblaje que marcaron su infancia.

Un grupo que se niega a desaparecer, que crece y le transmite su gusto a las nuevas generaciones, que puede dar luz a una nueva generación de autores tanto de literatura como de cine y TV. Gente que vive su pasión, que busca productos específicos y que impone su opinión para conseguir los productos que quieren, como la película de Dragon Ball del 2013.

Esto y más son los Otakus.

RP, publicista, dibujante, aprendiz de escritor, bloguero ocasional, devorador de libros y fan de la música. Siempre en busca de historias que contar.

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