Yo decido lo que veo: por qué amamos a Netflix

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Tengo qué confesarles algo: cada vez odio más a mi servicio de cable y cada vez amo más a Netflix.

En una ciudad en la que el desplazarse de la casa al trabajo o asistir a eventos especiales consume mucho de nuestro tiempo, es cada vez más difícil tener un horario fijo a la semana para ver nuestras series favoritas. Para mí es imposible llegar a las 8 a ver la serie de comedia de Warner Channel y si me va bien puedo ver alguna serie que inicie a las 9, pero de repente no puedo agendar todos los lunes o miércoles e inevitablemente me perderé algún episodio.

Sé que toda la vida ha sido así, pero de repente me cae el veinte del control que tiene la televisión sobre nuestro tiempo: tenemos que estar el día y la hora que ellos digan o nos perderemos nuestra serie o película. Si tenemos tiempo libre y queremos ver algo, estamos sujetos a lo que ellos decidan poner. ¿A cuántos no les ha pasado que buscan entre decenas de canales y no encuentran una sola cosa que les guste?

Con Netflix es diferente: podemos escoger entre varias opciones de películas, series y documentales para ver a la hora y el día que queramos, ya sea en la computadora, Tablet, Smartphone y hasta, por increíble que parezca, en la televisión. Las consolas de videojuegos también dan la opción de conectarse a este servicio y más recientemente, las Smart TV’s. Un servicio amigable a todas las plataformas y gadgets, lista para usarse. Sus algoritmos permiten saber los gustos del usuario y recomendarle nuevos lanzamientos.

A su vez, aunque el catálogo es limitado, va creciendo cada mes, ofreciendo opciones atractivas y añadiendo un plus con sus series originales. Así, Netflix tiene una ventaja competitiva sobre muchos otros servicios similares y hasta con los canales de TV: tiene contenido propio. House of Cards, Orange is the new Black, Daredevil, Unbreakable Kimmy Schmidt, entre otras series, se han convertido en grandes joyas de la cultura pop dignas de comendarse.

Si bien esto de consumir el contenido libremente lo había iniciado YouTube en 2005, Netflix trajo otro plus a esto: contenido de las grandes televisoras y distribuidoras de películas disponible para verse por una módica cuota mensual. Adiós a esperar una semana para ver otro episodio cuando puedes echarte una temporada en un día si bien te va (fenómeno conocido como Binge Watch en Estados Unidos). Ya no tenías que buscar por horas y meterte a torrents o páginas llenas de spyware para ver tu serie favorita. Contenido de calidad y de manera legal. ¿Qué más se puede pedir?

 

Pero vayamos más allá: el caso de Netflix.

La compañía de Reed Hastings no surgió como un servicio de video por streaming. Todavía no estaba tan masificado el Wi-Fi cuando en aquel 1997, al ver los recargos que recibía por entregar tarde sus películas en Blockbuster, decidió hacer un servicio de renta y entrega de películas a domicilio. Parecía una idea algo ingenua en esos tiempos de los módems de 56k, pero siete años después llegaría la tecnología que haría el sueño posible.

YouTube inició operaciones en 2005, fundado por 3 ex empleados de PayPal. La masificación del servicio de Internet de banda ancha, la sea por Wi-Fi o cables Ethernet, permitía descargar y ver directamente un video en vez de pasar horas descargándolo como en los tiempos de Quicktime y RealPlayer. La facilidad con la que los usuarios compartían contenido hicieron de este servicio muy popular. Para 2007, Netflix comenzó con el servicio de video en línea.

Como dato curioso, Netflix en algún momento pudo haberse vendido a Blockbuster, pero la compañía de renta de películas se negó. Ahora con el cambio tecnológico, Blockbuster está en bancarrota y Netflix es el número uno de contenidos audiovisuales por Internet.

Un equipo creativo que idea nuevas formas de expandir el negocio, haciendo cada vez más fácil a Hastings y otros directivos el tomar decisiones, apoyado por una gran campaña de relaciones públicas y alianzas estratégicas con las televisoras de los diferentes países en los que opera han sido clave en el éxito de Netflix. Para 2011 se aventuraron a producir series originales con House of Cards, con el apoyo de David Fincher y Kevin Spacey. No sabían que estaban cambiando las reglas del juego.

 

Las consecuencias de cambiar el paradigma.

Todos lo supimos aquella vez que Kevin Spacey, Robin Wright y House of Cards estuvo nominada a los Emmys: la televisión no volvería a ser la misma. Si HBO demostró que el cable podía producir mejor televisión que las grandes cadenas, Netflix demostró que ni siquiera necesitas televisión para ver una serie de gran calidad que no le pide nada al cine.

El resto es historia: llegaron Hulu y Amazon con sus servicios de video en línea y producciones originales, como The Awesomes y Transparent. Netflix siguió apuntalando sus títulos, fichando a Jenji Kohan para Orange is the new Black, a Tina Fey para Unbreakable Kimmy Schmidt y reviviendo Arrested Delevopment, así como cerrando un trato con Marvel para cuatro series sobre sus personajes, siendo la primera de ellas, Daredevil, un éxito tanto en el público como en la crítica.

Netflix inició 2015 con 50 millones de usuarios y para mediados de este año se estima que ha superado los 65. De estos, 5 millones de usuarios son de Latinoamérica y aproximadamente 1.5 millones son de México, uno de sus mercados con mayor crecimiento. Aunque el propio Hasting ha admitido que todavía no es un mercado rentable, le tiene fe por la rápida adopción en 3 años y la llegada de nuevas tecnologías.

 

Las 4 Claves del éxito.

En 2014, la Stanford Graduate School of Business le otorgó a Netflix su premio 2014 ENCORE por ser la empresa más emprendedora del año. Al recibir el premio, Reed Hastings compartió algunas de las lecciones que ha aprendido y que, viéndolas en perspectiva, son la clave de su éxito:

  1. Mantente a la vanguardia de la competencia. En 1997, los consumidores que querían ver una película tenían que salir de su casa para rentarla, por lo que era factible distribuir películas en DVD por correo postal. La idea fue un éxito y Blockbuster fue lento al considerar a Netflix como una competencia seria. “Ellos tenían una gran ventaja, eran 15 veces más grandes que nosotros y, si hubieran iniciado un negocio similar dos años antes, probablemente habrían ganado “, dice Hastings.
  1. La libertad de los empleados y la responsabilidad van juntas. “Me enorgullezco de tomar el menor número de decisiones”, afirma Hastings. Por ejemplo: la decisión de producir House of Cards fue enorme pero la junta que le dio luz verde al proyecto duró sólo 30 minutos. Afirma que trata de crear la cultura en su compañía de que los empleados pueden hacer la diferencia. “La libertad es sólo una parte de la cultura de Netflix, la otra es la responsabilidad”.
  1. Crecer no es malo. Hay que luchar en contra de la idea de que, a medida que las compañías se hacen más grandes, la cultura empeora. “En Netflix estamos mucho mejor porque tenemos más cerebros pensando en el problema. Si tienes 1,000 personas realmente reflexivas pensando cómo mejorar, podrás progresar más que si tienes sólo 100”, afirma.
  1. No necesitas ser Steve Jobs para ser un buen CEO. Existen muchas empresas que dependen de sus genios en la parte superior. Pero él piensa que para ser un buen CEO no se necesita ser una persona excepcional. No necesitas depender de alguien si construyes un equipo lleno de grandes

 

El futuro de la televisión en 9 pasos.

Reed Hastings es optimista respecto a su negocio. Sabe que las cosas no volverán a ser como antes. Estos son los cambios que ve para la televisión:

  1. Segmento de uno. Internet permite dirigirse a cada usuario de forma independiente. Cada uno de los millones de usuarios tiene gustos únicos. Cada dispositivo con Netflix trabaja de forma independiente, adaptando el contenido al usuario, no el usuario al contenido como en la televisión.
  1. TV inteligente. Con la llegada de servicios de Internet más rápidos, la televisión será como un iPad gigante colgado de la pared.
  1. Internet: fenómeno global. Transforma la economía, entretenimiento, comunicación, educación, medicina y el acceso a servicios de gobierno.
  1. La edad de Internet. Esto marcaría una nueva era en la historia de la humanidad, como antes otros inventos como la agricultura o la manipulación de metales definió épocas específicas.
  1. La televisión tiene los días contados. Hastings compara a la televisión con los caballos: eran buenos hasta que llegó el auto. Estima que el contenido audiovisual por Internet continuará creciendo y terminará absorbiendo a la televisión. Antes, luchar por una licencia televisiva era prohibitivo para la mayoría, pero hoy para entrar en la red solamente tienes que tener un gran contenido y hacerlo accesible.
  1. Nuevas maneras de contar historias. Hasta ahora los escritores han estado acotados a formatos de 30, 60 o 120 minutos. Ahora podrán experimentar con duraciones libres.
  1. Fibra óptica, el democratizador. Menos buffering y mayor resolución son las cosas que traerá la red de fibra óptica, por lo que cada hogar podrá tener experiencia cinematográfica en casa.
  1. Conexión permanente. La velocidad y estabilidad de conexión serán tales que no habrá necesidad de desconectarse jamás.
  1. Los cines tendrán competencia de verdad. En 10 o 15 años la gente no tendrá que esperar para ver una película reciente en casa, acabando con fronteras artificiales. Quizá los cines no serán los primeros en exhibir películas.

Solamente el futuro dirá si el hombre al frente de Netflix tiene razón o está futureando muy intensamente. Mientras tanto, agradezco poder llegar de un día de trabajo o del gimnasio y ver uno o dos capítulos de mi serie favorita antes de dormir.

RP, publicista, dibujante, aprendiz de escritor, bloguero ocasional, devorador de libros y fan de la música. Siempre en busca de historias que contar.

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