7 prácticas nocivas que hacen los medios en la era digital

MktBlog

El periodismo, como muchos otros oficios, ha visto cambios en su dinámica con la llegada de Internet y los medios electrónicos. Por mencionar algunos:

 

1. Antes se podía hacer la agenda del día la noche anterior (periódicos y TV) o con un año de anticipación (revistas). Ahora se tiene que hacer casi al minuto si los hechos lo ameritan.

2. Muchas marcas y organizaciones destinan recursos e información a influencers, youtubers y portales independientes casi al mismo nivel que a medios consolidados.

3. Los medios tenían un tarifario fijo de acuerdo al tiraje, alcance o cobertura. Con la llegada de Google, se popularizó el costo por clic más que el de publicación.

 

¿Cómo influye esto en el oficio del periodista? Tienen que llevar su preparación y disposición al límite. Deben estar atentos para cuando surja la noticia, ser oportunos y a la vez abordarla de un forma diferente a la competencia, ya que son varios medios que presentarán la misma noticia.

Sin embargo, también ha traído prácticas negativas al oficio y esto es tan a nivel nacional como internacional. Algunos vicios ya venían del periodismo tradicional y se mudaron al digital, mientras que otros han nacido y crecido como la mala hierba en medios electrónicos y en quienes ahí laboran.

Estas son las prácticas que terminan perjudicando el oficio periodístico:

 

1. Clickbait.

Esto abarca a todas aquellas notas que son hechas solamente para que la gente las abra, atraer tráfico a la página, inflar sus números y así vender publicidad. Poco importa si la nota carece de sustancia, valor informativo, relevancia o si el lector sólo está 10 segundos en la página para ver que es un engaño. Ejemplos de esto son las notas sobre lo que cierta celebridad posteó en Instagram o Twitter (“Fulanita de tal encendió la redes con provocador atuendo”), así como aquellas que terminan en “No creerás lo que pasó después”.

2. Cero contenido.

Primo hermano del anterior, se refiere a crear notas, listas, infografías y videoblogs sin valor informativo para el público. El mejor ejemplo son las listas de Buzzfeed que medio mundo ha copiado, las recopilaciones de memes que salieron horas atrás en redes sociales, las imágenes de Cultura Colectiva sin investigación que respalde sus palabras o vídeos en los que el youtuber habla de 15 o 20 cosas que no sabíamos de él. Mención honorífica a todos los que publican teorías de Game of Thrones que pierden relevancia a la semana siguiente.

3. Periodistas que quieren ser influencers.

Estos se han multiplicado como Gremlins, pues el mundo de las fiestas, regalos de las marcas, viajes y fama efímera resulta demasiado atractivo para ser ignorado. Desde reporteros y editores que piden ser invitados a fiestas (cubran la nota o no), aquellos que aprovechan las coberturas en vivo para ganar seguidores o hasta sacan un medio secundario a aquel en el que trabajan para impulsar su marca personal. No tiene nada de malo que busquen entrar a ese mundo pero el que a dos amos sirve, con uno queda mal. Como ejemplo, el reportero de Animal Político que cubrió el juicio a Javier Duarte. Lo llamaron de muchos medios para que contara su crónica pero el portal no recibió un solo centavo de todo eso.

4. Medios que le deben todo al sector público.

¿Han pasado por portales llenos de banners del Gobierno federal o local para promover sus logros, o peor, con notas hechas para ensalzar sus logros? Pues esta práctica es tan antigua como el periodismo y digital no es la excepción. Ahí podemos ver a un medio que se preocupa más por sus anunciantes que por sus lectores. De repente se vuelve sospechoso que casi todos los periódicos tengan la misma línea editorial, critiquen a los mismos políticos o defiendan lo indefendible, como dictaduras o políticas represivas.

5. No revisar la veracidad de la información.

Con tal de subirse al Tren Del Mame o al Trending Topic, muchas veces los medios han dado como verdadera esa información que proviene de rumores o memes. El ejemplo perfecto es cada vez que matan a Chabelo en redes, pero en esta época de los “hechos alternativos”, una información sin verificar puede poner a la opinión pública, gobierno y empresas a la defensiva.

6. Robo descarado.

Otra práctica que viene del viejo periodismo y que muchos pensaron que podría replicarse en digital con la misma impunidad, pero cada vez es más evidente descubrir este tipo de prácticas y dejar en evidencia al medio. Algunos portales como Sopitas crecieron gracias a eso, pero la dinámica de Internet los ha orillado a crear un estilo propio, editorializar e incluso investigar antes de publicar la información.

7. Aceptar dinero para publicar.

A diferencia del punto 4, que solamente se debe al sector público, aquí también participa el privado. Exigen agencias de comunicación especializadas en pagar en efectivo a líderes de opinión para que hablen bien de una empresa en periódicos, radio y televisión. Los influencers nacidos en la red son más directos y todo contenido brandeado debe ir mediante previo pago. Aún así, es extraño que tu vlogger de cine favorito comience a publicitar smartphones en sus vídeos.

 

Por supuesto, no son prácticas que todos hacen, pero se han vuelto tan comunes que hay más de un ejemplo en cada uno de los puntos. Si bien muchos medios afines a estas prácticas no van a cambiar, somos nosotros como consumidores de ese contenido quienes debemos elegir cuáles tendrán nuestra atención y cuáles dejar de seguir.

A fin de cuentas, sin público pierden su razón de ser.

RP, publicista, dibujante, aprendiz de escritor, bloguero ocasional, devorador de libros y fan de la música. Siempre en busca de historias que contar.

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