D-tox de redes sociales

MktBlog

Pocas veces nos damos cuenta de la cantidad de información que nos llega por redes sociales: desde fotos de viajes y bebés hasta dramas amorosos y pleitos de políticos, muchas notas que no son nota y demasiado ruido como para enfocar nuestra atención más de 10 segundos en algo.

¿Te has puesto a analizar cuánto de todo lo que te llega diariamente a través de las redes es información relevante? Me refiero a aquella que te podrá ayudar profesionalmente, que te permita aprender nuevas cosas, fortalecer lo ya aprendido e incluso crecer como persona, tener una salud mental positiva y eliminar pensamientos dañinos y tóxicos.

En mi caso, realmente poca de esa información.

Con el paso del tiempo, vamos agregando a gente por varios motivos: que si eran amigos en la preparatoria, que si alguna vez trabajamos con ellos, que tenían un blog que nos gustaba o eran contactos de trabajo. De repente nos vemos saturados con información de vidas que no nos conciernen, memes que detestamos y noticias negativas. Eso sin contar a la gente cargada de negatividad y que cada nuevo post o tuit está lleno de mala leche.

Hace unas semanas apliqué lo que muchos coaches recomiendan: cerrar mis cuentas en redes sociales. Con el paso de los días me di cuenta que no era viable porque mucho de lo que publico profesionalmente, como los posts en este espacio, videos, podcast y colaboraciones en medios, lo comunicaba a través de mis redes. Sin forma de publicar, las visitas bajaron.

En algunos casos, como Facebook, sin mi cuenta personal no puedo administrar las páginas de mis clientes, por lo que había que aplicar alguna medida que redujera el impacto negativo de la información que recibía sin dar de baja mis perfiles. Por eso hice un D-tox de redes sociales.

Preferí, en vez de aislarme completamente, quitar todo aquello negativo: en lugar de eliminar amigos, los dejé de seguir, con lo que quedaron solamente aquellos portales y perfiles profesionales, dejé de seguir a más de la mitad en twitter (De más de 1,400, quedaron poco más de 600, quitando a los que no publicaban, no compartían información relevante o solamente usaban sus redes para quejarse. Algo similar en Instagram, dejando de seguir a famosos y enfocándome en gente que admiraba y conocía.

Tuve buenos resultados: dejé de perder tiempo en Facebook, leía más notas de marketing, emprendedores y desarrollo personal, retomé amistades reales para tomar un café o ponernos al día, tuve más tiempo para mí, dejé de enterarme de vidas de otros y me enfoqué más en la propia. Hay redes como Snapchat, Periscope o Pinterest que de plano no uso, dado que no me interesa generar contenido personal ahí.

¿Es perfecto esto? No. Tiene algunos vicios y desventajas de la vieja red, como la necedad de checarlo a cada momento. Por eso solamente lo reviso cuando me llega alguna mención, por ejemplo, si publico un anuncio y me piden informes o llega un mensaje a las redes de mis clientes. Además, resulta más provechoso escribir para el blog un texto mejor desarrollado que pequeños mensajes aislados en forma de tuits.

Piénsalo un momento: de los amigos que tienes en Facebook, ¿cuál pone cosas que te parecen realmente relevantes? O de las cuentas que sigues en Twitter, ¿cuáles realmente te aportan algo útil? Es en todo lo que queda fuera, lo negativo, que las redes sociales se pueden convertir en algo tóxico para nosotros.

RP, publicista, dibujante, aprendiz de escritor, bloguero ocasional, devorador de libros y fan de la música. Siempre en busca de historias que contar.

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