Cosas que aprendí al dejar de ser Godín

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“¡Estás bárbaro!” me dijo un amigo editor a quien hace años no veía, cuando le platicaba los servicios de Marketing que ofrezco a mis clientes. La última vez que nos vimos yo trabajaba en el área de Relaciones Públicas del Tec de Monterrey: era un RP más, como muchos en la ciudad.

Dejando de lado cursos, diplomados y una maestría, la mayoría de las cosas que he aprendido en estos últimos 5 años ha sido gracias a mis clientes y mis ganas de conocer más. No solamente ha sido de ayuda, sino que gracias a ese conocimiento puedo promover mi trabajo de forma divertida.

Me imagino en aquel 2012, en el que no conocía otro mundo más que el Godínez: si me hubiera seguido dedicando solamente a relaciones públicas seguramente sería buenazo para comunicados, conferencias de prensa, eventos, entrevistas, trato con periodistas y eso que ya hacía en aquel entonces, incluso sería gerente o algo asi, pero no hubiera salido de mi zona de confort.

Aceptémoslo: enfrentarte con aquello que no conoces puede ser aterrorizante porque te saca de aquello que consideras seguro y confiable sin asegurarte el éxito en aquello a lo que te enfrentas, pero si logras dar el primer paso, estás más cerca de dominar lo desconocido que aquellos que prefirieron no moverse.

En mi caso, aprendí a grabar y editar vídeo, crear videoblogs, publicar podcasts, editar audio, crear contenido específico para redes sociales, diseñar páginas web, echar a andar campañas digitales, prospectar clientes (sigo aprendiendo eso), diseñar materiales gráficos, asesorar a empresas y a trabajar en mi marca personal, no mi imagen como parte de algún organización, misma que desaparece si dejo ese trabajo.

Hace unos días una amiga me contaba sobre su mentor. Este hombre, que en persona no causaba tanta impresión, era un profesionista exitoso apoyándose en sus redes sociales por el Storytelling que creó para construirse una imagen online. Por supuesto, esa imagen online debe cimentarse en algo real: su trayectoria profesional y el punto en el que decidió dejar de trabajar para alguien más y hacerlo para sí mismo.

No dudo que la vida Godínez resulta atractiva, sobre todo a cierta edad: la seguridad, la falta de preocupaciones de dónde va a salir el dinero. Incluso se puede tener lo mejor de ambos mundos sabiendo organizarse y he coqueteado algunas veces con el mundo Godín. Sin embargo creo que hay muchas cosas que no hubiera aprendido de no ser porque decidí dejar de serlo.

Y tú. ¿Qué has aprendido desde que dejaste la oficina?

RP, publicista, dibujante, aprendiz de escritor, bloguero ocasional, devorador de libros y fan de la música. Siempre en busca de historias que contar.

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